Gestión del agua desde la crisis

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Los efectos del Covid-19 se dejaron sentir en el sector hídrico, desde el cual, especialistas coinciden en que el trabajo conjunto de los sectores público y privado, atender la calidad del recurso y generar soluciones locales es clave para un manejo eficaz.

Por Luis Alberto Hernández

El agua ha sido un asunto estratégico para México. En varias regiones, las comunidades padecen escasez, ya sea por fenómenos como sobrepoblación, falta de obra pública para mejorar los sistemas de distribución y mal uso del líquido.

La llegada de la pandemia a territorio mexicano obligó a redoblar esfuerzos en los tres órdenes de gobierno para garantizar los servicios, especialmente la salud, la seguridad pública y la gestión del agua, ya que la emergencia sanitaria provocó un aumento en el consumo de agua, por un lado, para satisfacer la demanda por el reforzamiento de las medidas de higiene personal de la población, y por otro, la necesidad de mantenerse hidratados, como una de las medidas de salud para prevenir la acción del virus. México es un territorio con un sinfín de desafíos en materia hídrica.

En ese sentido, la Asociación Nacional de Empresas de Agua y Saneamiento de México (ANEAS), integrada por organismos operadores municipales e intermunicipales, comisiones estatales, secretarías de agua y socios honorarios (empresas proveedoras de bienes y servicios), busca que haya una colaboración entre la iniciativa privada y los gobiernos, en favor de un abasto completo y un servicio eficiente.

En entrevista, el Director General de este organismo, Hugo Rojas Silva, comenta: “El Covid-19 incrementó la demanda de agua entre 30 y 40 por ciento. Por otro lado, la recaudación de los organismos operadores disminuyó hasta 50 por ciento, lo que tornó más complejo este escenario. Las consecuencias hasta el momento han sido: una recaudación a la baja de los organismos operadores, disminución de pagos constantes de usuarios comerciales e industriales, una merma en la plantilla laboral por población vulnerable, aumento de cartera vencida por la falta de pagos, endeudamiento con proveedores y servicios públicos, recorte del personal, deterioro de la infraestructura por el uso más constante y la falta de inversión para ampliar coberturas”.

COLABORACIÓN GOBIERNO-PRIVADOS

Rojas Silva explica que durante mucho tiempo, la relación entre el gobierno y el sector privado se limitaba a jugar los papeles de proveedor y comprador. “Era una alianza en cuanto a las empresas que generaban nuevas tecnologías como proveedoras del organismo operador, sus servicios se contrataban para la construcción de alguna instalación que requiriera esta tecnología. Ahora, la Ley de Asociaciones Público-Privadas permite que las empresas privadas participen en la operación de la tecnología que están proponiendo. Es decir, pueden operar en conjunto algún proceso del ciclo urbano del agua o instalación, incluso se hacen cargo de toda la operación para garantizar su correcto funcionamiento.”

Desde la ANEAS, asegura el directivo, se envía un mensaje a presidentes municipales, gobernadores y al orden federal, para solicitar que durante y después de la pandemia, se planteen políticas públicas que permitan el rescate del subsector de agua potable, drenaje y saneamiento del país.

“Los organismos operadores quedaremos en una situación económica muy fútil, en la cual vamos a requerir de autosuficiencia financiera, es muy probable que necesitemos apoyos federales, mayores presupuestos estatales y municipales para cubrir esta falta de ingresos. A corto plazo requeriremos que se haga una nueva gestión del agua a nivel nacional, en la cual nos debemos poner de acuerdo todos y trabajar para lograr la sostenibilidad de los sistemas de agua, esto debe incluir el tema de la revisión de las tarifas en las diferentes ciudades del país, el cual tiene que despolitizarse. No puede aplazarse más, la pandemia ratificó la importancia que tienen los organismos operadores al brindar un servicio público indispensable como lo es el agua potable”, asevera.

 

EL MÁXIMO RETO

De acuerdo con Mario López Ramírez, académico del Centro Interdisciplinario para la Formación y Vinculación Social (Cifovis) del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), expone que, en el contexto de la emergencia sanitaria, la visión de los gobiernos en el tema del agua potable debe ir más allá de sólo cumplir con el abastecimiento del recurso, sino que debe considerar también la calidad del líquido, y pone como ejemplo el caso de la ciudad de Guadalajara.

“Los acuíferos de la zona metropolitana de la ciudad están gravemente contaminados. Estamos siendo abastecidos por agua que no está suficientemente estudiada”, sostiene.

En ese sentido, el académico señala la necesidad de establecer una correspondencia entre las normas de potabilización del agua y las normas de descarga de aguas residuales.

«Si en el agua hay metales pesados y el proceso de potabilización sólo maneja elementos orgánicos como coliformes fecales, por ejemplo, no hay una correspondencia entre la calidad de la potabilización y el grado de contaminación del agua que llega a las plantas potabilizadoras, esa relación se tiene que establecer.»

Asimismo, el académico considera que hoy en día, debido a la actividad del ser humano en los ecosistemas, el ciclo hidrológico (evaporación, condensación y precipitación) debe ser considerado como un sistema sociohidrológico, en el que las acciones de las personas repercuten en las características de los recursos hídricos, de tal manera que, además de los rezagos en la disponibilidad de agua, es necesario que los gobiernos atiendan las características del recurso que llega o que va a llegar a los hogares.

“A la ciudadanía estas cosas se les desdibujan constantemente porque se abordan con detalles muy técnicos, entonces la sobreinsistencia en el abasto, expresada en frases como ‘tenemos que traer agua a como dé lugar’, es una irresponsabilidad pública, porque lo que se instala en la mente de las personas es la cantidad y no la calidad”, sostiene.

BUENAS PRÁCTICAS
Víctor Manuel Baez, Director General de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento del Municipio de Huixquilucan (SAH), en el Estado de México, afirma que esta administración se ha dedicado a generar nuevas formas en que la población tenga un mejor servicio, por ejemplo, con telemetría.

“Uno de los temas importantes para nosotros es el de los pozos. El municipio dependía en su totalidad del Cutzamala y teníamos cuatro pozos sin operar. Hemos tenido que buscar fuentes propias de suministro, tenemos 10 que ya funcionan y dos que estamos equipando, lo que ha permitido balancear la carencia que teníamos”. Asimismo, comparte, en la comunidad de El Hielo hicieron una perforación para un pozo, ya que se suministraban solo con pipas que tardaban hasta una hora y media en llegar.

“También tenemos un proyecto de sistemas de recuperación de agua pluvial en dos escuelas primarias, una en El Hielo y otra en la comunidad de La Glorieta. Esto permite que, gracias a las lluvias, no dependan de otro tipo de suministro. Es un programa que vamos a expandir y lo seguiremos implementando en la mayoría de las escuelas y edificios públicos”.

 

 

Hugo Rojas Silva.

FOTO: CORTESÍA DE ANEAS

 

Al hablar sobre el Covid-19, comenta que ha sido un reto para los organismos de agua del país. “Nosotros trabajamos de manera intensa frente al aumento de consumo (40 por ciento) por las medidas de higiene. Hemos estado al pendiente del desempeño de las válvulas y de nuestros sistemas de estanques para el suministro del servicio”.

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